BLOG

La luna se refleja en la superficie blanca de la piedra caliza y te sientes en medio de un resplandor envolvente, infinito, tienes la sensación de flotar en el universo y no entiendes que tanta belleza pueda estar a solo cuatro horas de un lugar donde la gente se sigue matando

Me volvía loca ponerme los zapatos de mi madre, mejor dicho sumergirme en los preciosos zapatos de tacón de aguja de mi madre. Era como dejarse caer por el árbol de “Alicia en el país de las Maravillas”

La diosa se contonea, se mece, se perfuma, se pone las palmas en la cabeza, se baña de azules y turquesas y se ríe a carcajadas sintiéndose única, admirada, amada y mimada por quien tiene la suerte de tocarla, disfrutarla y descubrirla

Pasearte por Miami Beach es tan desalentador como probarte el bañador de tu vida y comprobar que necesitas una talla más porque el diseño que te enamoró se deforma y estira convirtiéndose en algo irreconocible

Nunca un nombre pudo llevar tanta música en sus letras, nunca un nombre pudo solo al pronunciarlo anunciar la belleza inmensa de este país de costa y sierra, de lluvia y sol

Este domingo esas lágrimas se multiplicaron en un concierto de despedida que me ayudaba una vez más a entender a un pueblo que se rompe de emociones y pasión cada día; un país lleno de talento y contradicciones que sólo desde él pude comprenderse

Gracias a la vida, hoy me abrazan también la cordillera de los Andes y el océano en esa franja larga y sorprendente que se llama Chile

Maletas que llevan nuestra vida dentro como un microcosmos íntimo y complejo; siempre falta algo, siempre sobra algo, van tranquilas y vuelven agitadas y dispersas, con otros acentos, sintiéndose extrañas al abrirse de nuevo en su lugar de origen

¿Qué nos está pasando? Navegamos por la red como expertos capitanes hacia los confines del mundo, nos chateamos con las antípodas, nos sentimos omnipresentes como dioses. Todo está en nuestras manos. Sólo un toque y todas nuestras preguntas tienen respuesta